Mennonite Church Canada logo
Location:
News » Releases » De revolucionario maoísta a pacificador menonita
 

De revolucionario maoísta a pacificador menonita

   
 


A comienzos del 2006, Dann y Joji Pantoja iniciaron un ministerio de paz en Mindanao, Filipinas, con el apoyo de su propia congregación (la Iglesia Menonita de Paz), el programa Witness de la Iglesia Menonita de Canadá y un grupo muy unido de familiares y amigos.

Vea o descargue la imagen en tamaño grande.

   

De revolucionario maoísta a pacificador menonita
por Dan Dyck.
Traducción: Felipe Elgueta Frontier, www.puertachile.cl
Canadian Mennonite, Vol. 10, No. 4, 20 de febrero de 2006, p. 17.

Winnipeg, Manitoba. Canadá.

En enero del 2006 comienza un ministerio de paz junto con su esposa Joji en Mindanao, Filipinas, una región de su país natal que está afectada por un conflicto entre cristianos y musulmanes. El ministerio será apoyado por una coparticipación que incluye a su congregación, la Iglesia Menonita de Paz (Richmond, BC), el programa Witness de la Iglesia Menonita de Canadá y una comunidad de familiares y amigos.

Pantoja rechazó el cristianismo en su juventud. Era un camino sin esperanza, dice, para lograr la tan necesaria reforma política bajo el corrupto régimen de Marcos, cuando los escuadrones de la muerte formaban parte de la vida cotidiana de este archipiélago tan densamente poblado. Pantoja creció al lado de la mayor base militar estadounidense del sudeste asiático, viendo cómo los soldados extranjeros salían con licencia a visitar su comunidad, aprovechando libertades y placeres con los que él sólo podía soñar.

A los 14 años le preguntó a un misionero: "¿Qué haría Jesús en nuestra sociedad de pobreza, injusticia y ley marcial?" El misionero le respondió: "Jesús volverá y seremos arrebatados y eso ya no será tu problema". Pantoja se unió inmediatamente al movimiento de las Juventudes Comunistas. "Uno crece rápido en las Filipinas", dice.

A comienzos de su segunda década de vida, Pantoja, tocó fondo en un pozo de desesperación, al no ver progreso alguno en su activismo. Gradualmente volvió a la fe, animado por su envejecido padre, un ministro bautista, quien lo instaba a probar otra vez el camino de Jesús (sin importar la denominación eclesial).

Ya casado pero aún rebelde, llegó a Winnipeg a mediados de la década de los ochenta a trabajar por invitación del Congreso General Bautista de Canadá. Fue entonces cuando un oficial de policía le ordenó detener su auto por ir a exceso de velocidad. Al provenir de una cultura que miraba con gran sospecha a las autoridades policiales, Pantoja exigió que se le indicara exactamente el número de ordenanza correspondiente a su delito. Incapaz de responder, el oficial lo liberó con sólo una amonestación.

De vuelta en su oficina, Pantoja se jactó de su actitud desafiante ante el policía. Un colega lo envió de inmediato a una consejería para el manejo de la ira y la resolución de conflictos con un pastor menonita amigo en Steinbach, esperando de este modo aplacar la personalidad iracunda de Pantoja.

Aunque la experiencia ayudó a suavizar al ex revolucionario, debió pasar mucho más tiempo antes de que la influencia menonita echara raíces; él no podía creer que el pacifismo fuera una alternativa viable en un mundo violento.

No fue sino hasta los ataques terroristas del 11 de septiembre -evento que incitó a Pantoja a realizar mayores estudios teológicos- que un profesor le insinuó que se estaba convirtiendo en anabautista. Luego de releer los evangelios, se dio cuenta de que, “si voy a seguir a Jesús, necesito renunciar a la violencia para poder causar un impacto en un mundo post 11 de septiembre". Una búsqueda en Internet con las palabras "iglesia paz Richmond" lo condujo rápidamente hasta la Iglesia Menonita de Paz en Richmond, BC, dónde él y Joji fueron acogidos y luego se convirtieron en miembros.

Joji comparte la misma pasión que Dann por la paz, pero también se identifica fuertemente con los problemas de una cultura consumista. Habiendo ejercido exitosamente como planificadora financiera y luego como administradora de ventas inmobiliarias, tiene una profunda comprensión de los sacrificios que hacen las familias para alcanzar un estilo de vida que requiera mayores ingresos.

El ministerio no es algo desconocido para los Pantoja. Dann ha sido plantador de iglesias, pastor y administrador de misiones internacionales. Joji creció en un hogar cristiano comprometido. Sus votos matrimoniales incluyeron un compromiso público de por vida con el ministerio. Es raro ver tanto compromiso en ambos miembros de una pareja, y una complementariedad tan mutua con el ministerio del otro. La pareja cree profundamente en el principio de calidad versus cantidad en el ministerio. Son felices si su ministerio logra transformar tan sólo una vida.

Dann ya se financió un viaje personal de exploración misionera a Mindanao y descubrió una sencilla estrategia para iniciar diálogos de paz con los musulmanes locales: la honestidad.

Siempre y cuando sea invitado, explica sus razones a los musulmanes en un lenguaje que aborda cuidadosamente el bagaje cristiano. "Estoy haciendo esto en mi calidad de seguidor de Isa Al-masih [que en árabe significa Jesús el Mesías], porque Jesús nos enseñó a amar a nuestro prójimo, a dar la vida por nuestro prójimo, y usted es mi prójimo y lo amo. ¿Me permitiría que yo, en el nombre de Jesús y como cristiano, lo abrace a usted como musulmán?"

Los musulmanes reconocen a Isa Al-masih (Jesús) como el nombre de un profeta del Corán, las sagradas escrituras islámicas. Pantoja dice que este acercamiento siempre ha tenido una cálida bienvenida y que, de hecho, es absolutamente necesario en un contexto donde históricamente el cristianismo ha sido usado como instrumento de conquista por los seres humanos. Al usar el nombre de Isa Al-masih, Pantoja se libera del bagaje de la colonización cristiana.

En la raíz misma de esta estrategia radica la creencia en lo que él llama una teología "cósmica" de paz. "Armonía con Dios, con uno mismo y con los otros, y armonía con la creación de Dios".

"A nosotros, los menonitas, se nos ha confiado histórica, teológica y culturalmente una teología de paz, una identidad de paz. En un mundo que dice que la paz se alcanza sólo a través de la violencia, nosotros decimos que “¡no!”.

"Lo que necesitamos es el evangelio de la Shalom, así que no nos demos por vencidos con nuestra teología de paz", aconseja. "Dios nos confió esto. Nútranlo. Enriquézcanlo. Extiéndanlo. Practíquenlo. Yo soy nuevo en el movimiento menonita y en la teología anabautista. Le doy gracias a Dios el haber sido incluido y aceptado en esta comunidad. La paz está en el corazón de nuestro crecimiento".

Aún con toda su pasión y dedicación, los Pantoja reconocen lo esencial que es el apoyo en oración de parte de la iglesia global. Dann espera que su nombre ya no aparezca en alguna lista de blancos revolucionarios del pasado, cuando el movimiento de las Juventudes Comunistas trató de liquidar a quienes abandonaban sus actividades revolucionarias. "No puedo vivir con miedo. Sólo tengo que seguir adelante y poner mi vida en las manos de Dios", dice, totalmente conciente del riesgo que corre al expresarse de manera tan pública.

Aunque Mindanao es un área de conflictos de baja intensidad, Dann dice que "es igual de letal" que la situación de Irak en el presente. Con una expresión de sentida gratitud, pide que oremos para que se le conceda valor, humildad y un sabio uso del conocimiento en su ministerio.

Los Pantoja tienen tres hijos adultos que residen en Vancouver. La ayuda para el ministerio de los Pantoja se puede enviar a la Iglesia Menonita de Canadá, rotulada como “Pantoja”. Se espera que en marzo esté disponible un video documental sobre la historia de los Pantoja en formato DVD.