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El anabautismo da a luz en Cuba

   
 

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Estos niños podrían algún día ser atraídos hacia la visión anabautista de la nueva Iglesia Menonita en Cuba.

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April 13, 2009
- Deborah Froese
- Traducido por Felipe Elgueta Frontier (Iglesia Anabautista “Puerta del Rebaño”, Chile)

WINNIPEG, Man. — El 19 de agosto de 2008 nacía oficialmente la Iglesia Menonita en Cuba. Desde la perspectiva de la Iglesia Menonita de Canadá, éste fue un nacimiento inesperado.

Hace unos veinte años, cuando la Iglesia Menonita de Canadá inició su caminar con los cubanos a través de diversos ministerios, no existía la intención de crear una nueva iglesia. Cuba ya con contaba con numerosas denominaciones.

“Sabíamos que en Cuba tenían mucho interés por la visión anabautista, y nuestra estrategia fue nutrir ese interés”, dice el Secretario General de la Iglesia Menonita de Canadá, Robert J. Suderman. “Teníamos claro que no estábamos allí para iniciar otra iglesia”.

Pero el fuerte anhelo de contar con una teología de paz realzó el atractivo de la visión anabautista. Con la convicción del Pastor Alexander Reyna, a quien Suderman describe como “el motor de este movimiento”, y del Pastor Eugenio, tesorero de la nueva iglesia, la Iglesia Menonita en Cuba ha crecido hasta incluir diez grupos celulares con un total aproximado de 120 personas.

A fines de noviembre, una delegación conformada por Suderman, Janet Plenert (Secretaria Ejecutiva de “Witness”, Iglesia Menonita de Canadá), Don Peters (Comité Central Menonita), Linda Shelly (Directora para Latinoamérica de la Red Menonita de Misión), Paul Kroeker (Director del programa “Outtatown” de la Universidad Menonita de Canadá) y Katrina Plenert (hija de Janet Plenert y asumiendo el rol de representante de la juventud) se reunió con la Iglesia Menonita en Cuba para determinar en qué forma podrían recibir apoyo desde otras organizaciones menonitas. La delegación también se reunió con varios potenciales coparticipantes en Cuba.

Reyna dijo que “nuestra visión ha sido iniciar grupos con una identidad menonita, y esto puede tener un mayor impacto en la sociedad... Dios no necesita reformadores, sino personas que practiquen una fe viva, no sólo teórica. Creo que la Iglesia Menonita, por lo que he podido ver, es capaz de lograr esto. He tenido un nuevo nacimiento, un nuevo bautismo, en cierto sentido”.

Las iglesias en general se han visto afectadas por los conflictos de Cuba. Antes de la revolución de 1959, había 54 denominaciones registradas. Para 1967, el alineamiento con la Unión Soviética afectó las actividades eclesiales y el ateísmo se transformó en postura oficial del estado. En 1992, un ajuste constitucional relajó la postura atea y las iglesias empezaron a realizar sus actividades de manera más abierta.

La visión anabautista les aporta a los cubanos una teología que expresa el evangelio de una manera socialmente relevante, en contraste con la estructura jerárquica de las iglesias tradicionales. En muchas de estas iglesias tradicionales, a las mujeres no se les permite tener roles de liderazgo en los ministerios, y las iglesias generalmente se ven a sí mismas como desconectadas de los problemas de la sociedad, porque en Cuba, durante muchas décadas, el gobierno se ha ocupado de los asuntos sociales.

Reyna comentó acerca de la decisión intencional de llamar a la nueva entidad Iglesia Menonita en Cuba. “Lo habitual es ‘de Cuba’”, dijo, “pero queremos decir ‘en Cuba’. ‘De’ denota propiedad o pertenencia. Nosotros queremos mostrar que la iglesia se encarna en la sociedad”.

Actualmente, la Iglesia Menonita en Cuba no cuenta con el reconocimiento oficial del gobierno cubano, lo que limita la membresía de los grupos celulares a no más de 15 personas. Debido a que los cubanos no pueden poseer bienes raíces y sólo a las iglesias registradas se les asigna una propiedad o se les da autorización para construir, estos grupos celulares deben realizar sus liturgias en casas particulares. Para realizar una liturgia en una casa se requiere permiso de las autoridades locales, y el otorgamiento o negación del permiso depende de la relación entre los grupos celulares y las autoridades locales.

La instrucción pastoral y congregacional también se ve complicada por el sistema legal cubano. Sin estatus oficial, la Iglesia Menonita en Cuba no puede gestionar visas para que personas como Suderman enseñen. La nueva iglesia debe depender del apoyo de organizaciones aprobadas y oficialmente reconocidas que soliciten las visas en su lugar. Hasta ahora, el Centro Memorial Martin Luther King y el Consejo de Iglesias de Cuba han tenido la disposición para prestar esta asistencia a la nueva iglesia.

Los planes para el futuro próximo incluyen la posibilidad de enviar dos personas de la Iglesia Menonita en Cuba a la Conferencia Menonita Mundial en julio de 2009, e invitar a por lo menos un pastor cubano para que asista a IMPaCT (“International Pastors Coming Together”, un programa de “Witness”, Iglesia Menonita de Canadá). La obtención de visas canadienses para asistir a IMPaCT ha sido un problema para algunos pastores latinoamericanos en el pasado.

Pese a los desafíos que enfrenta esta nueva iglesia anabautista, las relaciones van creciendo y las piezas del rompecabezas van encajando en su lugar.